Continuidad y ciberresiliencia
Un ciberataque, un fallo de sistemas, un incendio o un proveedor caído: tarde o temprano algo se rompe. La continuidad de negocio es lo que decide si eso es un susto de unas horas o un golpe del que cuesta levantarse. Consiste en saber de antemano qué procesos no pueden parar, cuánto aguantan sin funcionar y cómo recuperarlos, y en haberlo probado antes de necesitarlo. Para que, cuando llegue el día malo, el negocio siga en marcha y no toque improvisar.
Continuidad de negocio y ciberresiliencia para empresas, en toda España.
Qué es
La continuidad de negocio no va de evitar que pase nada, eso es imposible. Va de que, cuando pase, sepas qué hacer y el negocio aguante. Eso es la ciberresiliencia: encajar el golpe y seguir operando.
El análisis de impacto (BIA) identifica los procesos que no pueden parar y cuánto aguantan sin funcionar.
Estrategias y planes para volver a operar, con tiempos objetivo que el negocio puede asumir.
Un plan sin ensayar no sirve. Los ejercicios lo validan y entrenan al equipo para el día malo.
ISO 22301, NIS2 y DORA piden que el negocio resista y se recupere, y poder demostrarlo.
Los servicios
Tres piezas que se sostienen entre sí: saber qué proteger, cómo recuperarlo y comprobar que de verdad funciona.
El plan maestro. El BIA identifica qué procesos no pueden parar y cuánto aguantan, y define cómo seguir operando cuando algo falla.
Procesos críticos · BIA Ver plan de continuidad →La parte técnica (disaster recovery): cómo volver a levantar sistemas y datos tras una caída, con tiempos de recuperación objetivo (RTO y RPO) que el negocio puede asumir.
Sistemas · RTO/RPO Ver recuperación →Un plan sin ensayar no se sabe si funciona. Con ejercicios table top y pruebas de recuperación se entrena al comité de crisis y se encuentran los fallos antes.
Table top · pruebas Ver ejercicios →Cómo encaja
La continuidad no es un PDF que se firma y se olvida. Empieza por entender el negocio con el BIA. Sigue con planes de continuidad y de contingencia que dicen quién hace qué y en qué orden. Y se pone a prueba con ejercicios que sacan a la luz lo que falla.
Cada prueba mejora el plan y cada cambio del negocio lo actualiza. Así, cuando llega el incidente de verdad, el equipo no lee un manual por primera vez: ya sabe qué hacer, y la empresa vuelve a operar antes.
Por qué Meta-Data
La continuidad no vive aparte. Lo que nuestro SOC detecta y la respuesta a incidentes contiene es justo lo que el plan tiene que recuperar después. Verlo todo junto hace que el plan sea realista, no teoría.
Y conocemos lo que pide la norma: dejamos la continuidad lista para certificar con ISO 22301 y alineada con lo que exigen NIS2 y DORA en materia de resiliencia.
Cómo trabajamos
Un método ordenado para construir resiliencia de verdad, sin frenar la operación del día a día.
Con el BIA y el análisis de riesgos vemos qué procesos son críticos y qué amenazas les pesan.
Montamos el plan de continuidad y el de recuperación, con estrategias y tiempos objetivo realistas.
Ejercicios de crisis y pruebas de recuperación que validan el plan y rodan la gestión de crisis con el equipo.
Revisamos y mejoramos el plan cuando el negocio cambia, para que no envejezca.
Dudas
Por el análisis de impacto en el negocio (BIA): saber qué procesos no pueden parar y cuánto aguantan sin funcionar. Sin esa foto no se sabe qué proteger primero ni cuánto invertir, así que es el cimiento de todo el plan.
El plan de continuidad (BCP) mira el negocio entero: cómo seguir atendiendo a clientes aunque algo falle. La recuperación ante desastres (DRP) es la parte técnica: cómo volver a levantar sistemas y datos. El DRP es una pieza del BCP, no lo sustituye.
Sí. ISO 22301 certifica la continuidad, y tanto NIS2 como DORA exigen que el negocio resista y se recupere de un incidente, y poder demostrarlo. El plan y sus pruebas dejan la evidencia que pide una auditoría.
Las copias son una pieza imprescindible, pero no son un plan. Sin saber qué recuperar primero, en cuánto tiempo y cómo seguir operando mientras tanto, una copia no garantiza volver al negocio. Y una copia que nunca se ha restaurado puede no servir el día malo.
De poco. Un plan guardado en un cajón suena bien hasta que llega el incidente y nadie sabe su papel. Por eso lo ensayamos con ejercicios de crisis y pruebas de recuperación: para encontrar los fallos antes de necesitarlo de verdad.
Depende del tamaño y de cuántos procesos críticos haya, pero no hace falta esperar a tenerlo todo. Se puede empezar por lo más crítico y proteger primero lo que más duele si para, y ampliar desde ahí.
¿Qué pasaría mañana si tus sistemas cayeran hoy?
Si la respuesta no está clara, ese es el motivo para tener un plan. Empecemos por lo más crítico de tu negocio.
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