Lo contábamos al explicar la diferencia entre un pentest y un análisis de vulnerabilidades: dentro de la palabra "pentest" caben trabajos muy distintos. Y el sitio donde esa diferencia se ve de golpe no es la prueba, es el entregable. Por eso, cuando alguien nos pide una segunda opinión sobre una oferta, lo primero que miramos es un informe de ejemplo. Un buen informe no abulta: prioriza, demuestra y te dice qué hacer.
Un apunte que ordena todo lo que viene: además de ejecutar pentests, auditamos sistemas de gestión ISO 27001 y ENS. Vemos el informe por las dos caras, la del atacante que lo escribe y la del auditor que después decide si sirve como evidencia.
Las 7 cosas que no pueden faltar
1. Un resumen ejecutivo en lenguaje de negocio
La primera página tiene que entenderla tu dirección sin saber de seguridad: qué se probó, qué se encontró, cuál es el riesgo para el negocio y qué hace falta. Sin jerga, sin CVE sueltos. Si el informe empieza con una tabla de puertos, no está pensado para quien toma la decisión.
2. Alcance, metodología y reglas de enfrentamiento
Qué entró y qué no, con qué metodología (OWASP, PTES o equivalente) y bajo qué reglas: qué se podía explotar, qué solo documentar, en qué ventanas. Esto no es relleno: es lo que hace el informe repetible y defendible, y lo que un auditor necesita para dar por válido el trabajo.
3. Hallazgos priorizados por riesgo real, no solo por severidad
Un CVSS alto en un sistema que nadie usa importa menos que uno medio en tu facturación. Un buen informe combina la severidad técnica con el contexto de tu negocio y te ordena los hallazgos por el riesgo que de verdad corres. Veinte "críticas" sin contexto son una lista; cinco priorizadas son un plan.
4. Evidencia y ruta de ataque en cada hallazgo
Cada hallazgo debe traer la prueba: capturas, peticiones, los pasos para reproducirlo y hasta dónde se llegó. No "el login es vulnerable", sino "con este fallo, por este camino, se llega a estos datos". Esa narrativa de ataque es lo que distingue el trabajo manual del volcado de una herramienta, y lo que convierte el informe en evidencia creíble.
5. Remediación accionable
Para cada hallazgo: qué hay que hacer, quién debería hacerlo (tu equipo, tu proveedor de IT, el fabricante) y una idea del esfuerzo. Recomendaciones concretas, no "aplicar buenas prácticas". Si la remediación no se entiende, nadie la ejecuta y el pentest no sirve de nada.
6. Priorización: qué arreglar primero
El informe debe terminar con un orden de trabajo: por dónde empezar la semana que viene con el presupuesto y el equipo que tienes. Aquí es donde un proceso de gestión de vulnerabilidades y parches hace que lo corregido no se vuelva a abrir.
7. Retest de verificación
Cuando corriges, el proveedor vuelve a probar lo arreglado y lo confirma por escrito. Un pentest sin retest te deja con los deberes hechos pero sin la nota final: no puedes demostrar que el agujero quedó cerrado. Pregúntalo antes de firmar, no después.
Las señales de un informe que no vale
Si ves esto, desconfía:
- Es, tal cual, el volcado de un escáner con el logo cambiado: sin evidencias de explotación ni narrativa.
- Doscientas páginas sin priorizar: impresiona, pero no te dice qué arreglar primero. Un informe gordo no es un buen informe.
- Hallazgos sin pasos para reproducir ni capturas: imposibles de verificar y de corregir.
- No aparece el retest por ningún lado.
- Falsos positivos sin filtrar: si no los ha mirado una persona, te los comes tú.
El informe y tus auditorías: lo que mira un auditor
Aquí entra la segunda silla. Cuando audito una ISO 27001 o un ENS, un informe de pentest es de las evidencias que menos discusión generan… si está bien hecho. Un escaneo de 600 euros presentado como test de intrusión no pasa como evidencia: no demuestra que se haya probado la eficacia de los controles, que es justo lo que piden ISO 27001 (control 8.29), el ENS y NIS2.
Por eso el informe que de verdad te sirve es el que un atacante escribe con rigor y un auditor acepta sin peros: alcance claro, hallazgos con evidencia, remediación y retest. Lo mismo que necesitas para estar seguro, lo necesitas para demostrarlo.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántas páginas debe tener un informe de pentest?
Las que hagan falta, ni una más. Importa la calidad, no el grosor: un buen informe prioriza y va al grano. Si son doscientas páginas sin un orden claro de qué arreglar primero, es mala señal, no buena.
¿Qué distingue un hallazgo bien documentado?
Que trae la prueba: los pasos para reproducirlo, capturas o evidencias, la ruta de ataque y el impacto real de negocio, además de una recomendación de remediación concreta. "Esto es vulnerable" no es un hallazgo; "con esto he llegado aquí, así se cierra" sí lo es.
¿Me sirve el informe como evidencia para ISO 27001, ENS o NIS2?
Sí, si está bien hecho: con alcance, metodología, evidencias de explotación y, a ser posible, retest. Un escaneo automático presentado como pentest no suele pasar como evidencia ante un auditor, porque no demuestra que se haya probado la eficacia de los controles.
¿El retest está siempre incluido?
Debería, y muchas veces no lo está. Pregúntalo antes de firmar. Un retest dentro de los 60 o 90 días siguientes es lo razonable: da tiempo a corregir y deja por escrito que el fallo quedó cerrado.