Uso seguro de la IA

Seguridad en el uso de la IA: aprovéchala sin exponerte

Tu gente ya usa la IA, la tengas controlada o no. Pegan textos en un chatbot, prueban asistentes de IA generativa, suben documentos para que se los resuman. El riesgo no está en la herramienta, está en lo que se le da sin pensar: datos de clientes, código, información confidencial que sale de tu control en un clic. La seguridad en el uso de la IA pone orden en eso: descubre qué herramientas se usan de verdad, evita que la información sensible se escape hacia ellas y fija unas reglas claras de uso, para que la inteligencia artificial sume sin convertirse en una fuga.

Uso seguro de la IA en tu empresa, gestionado, en toda España.

Por qué

La IA ya está dentro, con o sin permiso

El problema no es la inteligencia artificial, es usarla sin pensar lo que se le da. Y eso ya pasa en tu empresa, lo sepas o no.

Tu gente ya la usa

Con permiso o sin él, la IA ya forma parte del día a día de tu equipo. El shadow AI no es el futuro, es el presente.

Lo que se le da, se va

Pegar datos de clientes o código en un chatbot público puede ser sacarlos de tu control para siempre.

No sabes qué se usa

Cuántas herramientas de IA tocan hoy tus datos es una pregunta que casi nadie sabe responder.

Prohibirla no funciona

Bloquearla del todo no frena el uso, solo lo esconde y lo vuelve más peligroso. Mejor ordenarlo.

Qué incluye

Orden, no prohibición

Para aprovechar la IA generativa sin que sea un agujero hacen falta tres cosas: saber qué se usa, poner reglas y evitar que se escape lo sensible.

Descubrir el shadow AI

Ver qué herramientas de IA se usan de verdad en tu empresa, las aprobadas y las que no.

Evitar la fuga de datos

Que no salga información sensible hacia herramientas de IA, igual que se vigila en el correo.

Políticas de uso claras

Reglas sencillas de qué se le puede dar a la IA y qué no, fáciles de entender y de seguir.

Asistentes bajo control

Gobernar a qué datos acceden los asistentes integrados, como Copilot, para que no expongan de más.

Vigilancia del uso

Seguir cómo se usa la IA y avisar cuando algo se sale de lo acordado.

Formación de la gente

Que el equipo sepa qué es seguro dar a la IA y qué no, porque la última decisión es suya.

El enfoque

Ver para poder proteger

No se puede proteger lo que no se ve, y los riesgos de la IA empiezan justo en lo que no controlas. Por eso lo primero es descubrir qué herramientas de IA se usan ya y qué datos las tocan. Con esa foto se ponen unas reglas claras, ni un no rotundo que nadie cumple ni una barra libre, y se monta el control que evita que la información sensible se escape hacia ellas.

A partir de ahí es vigilancia continua, la misma que opera nuestro SOC, Sondriva: seguir cómo se usa la IA, ajustar las reglas cuando aparecen herramientas nuevas y avisar cuando algo se sale de lo previsto.

Prohibir o gobernar

Cerrar la puerta o poner reglas

Ante la IA hay dos reacciones. Una espanta el problema sin resolverlo; la otra lo pone a tu favor.

Prohibir y mirar para otro lado

Se bloquea la IA por circular interno y a correr. El uso no para, se esconde: la gente tira de su móvil o de cuentas personales, y ahora ni lo ves ni lo controlas. El riesgo sigue, pero a oscuras.

Gobernar el uso

Se acepta que la IA se usa, se da una vía segura para hacerlo y se ponen límites donde importan. Es el gobierno del uso de la IA: la gente aprovecha la herramienta, tú mantienes el control y los datos no se escapan.

No confundir

Proteger el uso no es certificar ni cumplir

La seguridad de la IA aparece en varios sitios de nuestro catálogo, y conviene no confundirlos, porque cada uno resuelve algo distinto. La ISO 42001 certifica que tienes un sistema de gestión de la IA en regla. El AI Act es cumplir el reglamento europeo cuando desarrollas o usas IA de alto riesgo. Y el pentest de IA y LLM ataca tus modelos para ver si se rompen.

Esta página es lo de cada día: que tu gente use la inteligencia artificial sin que se escape un dato ni entre un riesgo. Las cuatro se complementan, pero esta es la práctica, la que evita el susto mientras las otras certifican, cumplen y prueban.

Cuándo

Cuándo te hace falta

Tu gente ya tira de IA

El equipo usa chatbots y asistentes a diario y no hay ninguna regla ni nadie mirando qué se les da.

Manejáis datos sensibles

Por vuestras manos pasan datos de clientes, código o información confidencial que no puede acabar en un chatbot público.

Vais a montar un asistente

Queréis desplegar un asistente de IA propio o un Copilot y necesitáis que no exponga datos de más.

Os toca el AI Act

El reglamento o vuestra propia ISO 42001 os piden demostrar que el uso de la IA está bajo control.

Método

Cómo lo ponemos en orden

01

Descubrir

Vemos qué herramientas de IA se usan ya y qué datos las tocan, lo aprobado y el shadow AI.

02

Definir

Ponemos reglas claras de uso, ni un no que nadie cumple ni barra libre, pensadas para tu realidad.

03

Proteger

Montamos el control que evita que la información sensible se escape hacia las herramientas de IA.

04

Vigilar

Seguimos cómo se usa, ajustamos cuando aparecen herramientas nuevas y formamos a la gente.

Encaja con

Una pieza más de tu defensa

Proteger el uso de la IA comparte mecanismos con la seguridad del correo, porque en ambas se trata de que no se escape lo sensible, y lo opera la misma vigilancia continua de nuestro SOC, Sondriva. La parte de personas la refuerza la concienciación, porque al final quien decide qué dar a la IA es alguien del equipo.

Y se apoya en el lado formal: la ISO 42001 y el AI Act ponen el marco, y el pentest de IA y LLM prueba los modelos. Esto es la parte que protege el uso real, donde de verdad pasan las cosas.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Qué es el shadow AI?+

El shadow AI, o IA en la sombra, es el uso de herramientas de inteligencia artificial por parte de tu gente sin que la empresa lo sepa ni lo controle, como pegar información en un chatbot público. El riesgo es que datos sensibles salgan de tu control sin que nadie se entere.

¿Tengo que prohibir herramientas como ChatGPT?+

No. Prohibirlas del todo, sean ChatGPT, Claude, Copilot o Gemini, no para el uso, lo esconde y lo vuelve más peligroso. La idea es ordenarlo: saber qué se usa, fijar reglas claras de qué se le puede dar y qué no, y evitar que se escape lo sensible. Así se aprovecha la IA sin exponerse.

¿Esto es lo mismo que la ISO 42001 o el AI Act?+

No, son cosas distintas que se complementan. La ISO 42001 certifica que tienes un sistema de gestión de la IA en regla, el AI Act es cumplir el reglamento europeo, y el pentest de IA ataca tus modelos. Esta página es proteger el uso del día a día, que tu gente use la IA sin filtrar datos.

¿Protege asistentes como Copilot?+

Sí. Cuando integras un asistente de IA en tu empresa, hay que gobernar a qué datos accede y qué puede hacer con ellos, para que no exponga información a quien no debe. Eso forma parte de proteger el uso de la IA.

¿Cómo evita la fuga de datos hacia la IA?+

Con las mismas ideas que la prevención de fuga de datos del correo: se define qué es información sensible y se vigila que no salga hacia herramientas de IA, avisando o bloqueando cuando alguien intenta enviarla.

¿Vale para una pyme?+

Sí. De hecho es donde más falta hace, porque la gente ya usa la IA por su cuenta y no suele haber nadie poniendo orden. Se adapta al tamaño y a las herramientas que de verdad usáis.

Canal directo

¿Ponemos orden en tu IA?

Cuéntanos cómo usáis la IA hoy y qué datos manejáis, y te proponemos cómo aprovecharla sin que se convierta en una fuga.

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