Caja blanca
Un pentest prueba tu aplicación por fuera, como lo haría un atacante. Una auditoría de código la mira por dentro, con el código delante, y ahí aparece lo que desde fuera no se ve: una credencial escondida entre líneas, una validación que falta, una rama de lógica que nadie ejecuta casi nunca. Leemos tu código para encontrar los fallos en su origen, combinando el barrido de una herramienta con el criterio de quien sabe leer entre líneas.
Análisis estático, sin ejecutar tu aplicación ni tocar producción. En toda España.
Por qué
Atacar una aplicación desde fuera solo destapa lo que el atacante alcanza a tocar. Leer el código lo ve todo, incluso los caminos que casi nunca se recorren, y llega a la raíz del problema.
Un ataque externo solo recorre lo que encuentra. La auditoría sigue todos los flujos del código, también los que rara vez se ejecutan.
No se queda en el síntoma: señala la línea exacta y el porqué del fallo, para arreglarlo de fondo y no con un parche.
El análisis es estático: se lee el código, no se ejecuta. Cero impacto en tus entornos y en tus datos reales.
Secretos escritos en el código, lógica de negocio rota, código muerto inseguro. Cosas que desde fuera son invisibles.
Qué encontramos
Buscamos tanto los fallos de seguridad clásicos como las malas prácticas de desarrollo que, antes o después, acaban en un agujero. Estos son los frentes donde más aparecen.
Contraseñas, claves de API y tokens escritos directamente en el código, una de las fugas más comunes y más fáciles de evitar.
Entradas que llegan a una consulta o a un comando sin filtrar, la raíz de la inyección SQL y de muchos otros problemas.
Comprobaciones de permisos y de autenticación mal hechas, que dejan a un usuario llegar donde no debería.
Algoritmos obsoletos, claves mal gestionadas o cifrado aplicado donde no toca, que dan una falsa sensación de seguridad.
Librerías de terceros con fallos conocidos, el flanco de la cadena de suministro del software, mediante análisis de composición.
Errores en el cómo funciona tu aplicación que ninguna herramienta detecta, porque solo se ven entendiendo qué debería hacer.
Cómo
Ni solo máquina ni solo manos. Las dos capas se necesitan: una cubre el terreno, la otra le da sentido.
Con análisis estático (SAST) barremos todo tu código rápido, sin dejarnos un rincón, y con el análisis de composición revisamos tus dependencias en busca de versiones vulnerables. Es la amplitud: cubrir todo el terreno en poco tiempo.
Después, un experto revisa los hallazgos a mano: descarta los falsos positivos que toda herramienta genera, confirma lo que de verdad importa y entiende la lógica de tu negocio para encontrar lo que ninguna máquina ve sola. Es la profundidad.
Qué te llevas
No un volcado de avisos de una herramienta, sino hallazgos confirmados, priorizados y con el arreglo al lado.
Cada problema con la línea exacta, el porqué y su gravedad, ya filtrado de falsos positivos.
Las credenciales y claves que viven en el código, para sacarlas de ahí y cambiarlas cuanto antes.
Las librerías de terceros con fallos conocidos y a qué versión conviene subirlas.
Junto a cada hallazgo, cómo corregirlo, para que tu equipo no tenga que investigar de cero.
Los hallazgos ordenados por riesgo, para empezar por lo que de verdad te puede costar caro.
La prueba de que revisas la seguridad de tu software, útil para el CRA y para tu certificación.
Cuándo
Un fallo cuesta poco de arreglar cuando se acaba de escribir, y mucho cuando ya está en producción. Por eso la auditoría de código rinde más cuanto antes entra.
Revisar el código antes del lanzamiento evita estrenar con un agujero que luego sale mucho más caro cerrar.
Cada cambio grande puede introducir un fallo nuevo. Revisar lo que cambia mantiene el listón sin rehacerlo todo.
Dentro de un enfoque DevSecOps, el análisis entra en tu integración continua y revisa el código en cada cambio, con feedback inmediato.
Cuando el Cyber Resilience Act o una norma te piden desarrollo seguro, esta es la evidencia de que lo haces de verdad.
Encaja con
La auditoría de código es la mitad del cuadro de la seguridad de tu software, la de dentro. La otra mitad la pone el pentest de aplicaciones, que ataca la aplicación ya en marcha: caja blanca y caja negra juntas cubren desde el código hasta su comportamiento real. Es además una pieza clave del desarrollo seguro que exige el Cyber Resilience Act, y lo que encuentre puede entrar en la vigilancia continua de Sondriva, nuestro SOC, cuando tu aplicación ya está en producción.
Dudas
Es revisar el código de tu aplicación desde dentro, buscando los fallos de seguridad en su origen en vez de probar la aplicación ya en marcha. Al leer el código se ven cosas que desde fuera son invisibles: una credencial escondida, una mala validación, un camino de código que casi nunca se recorre. Es lo que se conoce como auditoría de caja blanca.
En el punto de vista. Un pentest ataca la aplicación desde fuera, como un atacante, sin ver el código: es caja negra. Una auditoría de código mira desde dentro, con el código delante: es caja blanca. El pentest te dice qué se puede explotar; la auditoría te dice por qué y dónde está la causa. Son complementarios, y juntos cubren desde el código hasta su ejecución.
Usamos análisis estático (SAST) para barrer todo el código rápido y no dejarnos nada, pero no nos quedamos ahí. Una herramienta marca muchos falsos positivos y no entiende la lógica de tu negocio. Por eso un experto revisa los hallazgos a mano: descarta el ruido, confirma lo que de verdad importa y encuentra lo que ninguna herramienta ve por sí sola.
Secretos y credenciales escritos en el propio código, fallos de inyección y mala validación de la entrada, errores en el control de acceso y la autenticación, criptografía mal empleada, dependencias de terceros con vulnerabilidades conocidas y fallos en la lógica de negocio. Y, sobre todo, la causa raíz de cada uno, para que se arregle de fondo.
Sí, necesitamos el código, y por eso lo tratamos con la máxima confidencialidad y bajo acuerdo. La tranquilidad es que el análisis es estático: leemos el código, no lo ejecutamos, así que no hay ningún impacto sobre tus entornos en producción ni sobre tus datos reales.
Sí. Hoy buena parte de cualquier aplicación es código de terceros, y ahí entra el análisis de composición de software: revisamos tus dependencias y librerías en busca de versiones con vulnerabilidades conocidas. Es donde se cuela una parte importante de los problemas de la cadena de suministro del software.
Sí, y es la forma más rentable de hacerlo. Integrar el análisis en tu pipeline de integración continua, dentro de un enfoque DevSecOps, permite revisar el código en cada cambio importante y dar feedback al equipo cuanto antes. Sale más barato arreglar un fallo en cuanto se escribe que descubrirlo en producción.
Trabajamos con los lenguajes y marcos más habituales en aplicaciones web, de API y de móvil, y adaptamos las herramientas a tu pila concreta. Cuéntanos en qué está construido tu software y te confirmamos el alcance antes de empezar, sin sorpresas.
Ayuda en ambos. El Cyber Resilience Act exige que los productos con elementos digitales se desarrollen de forma segura, e ISO 27001 incluye controles de desarrollo seguro. Una auditoría de código es la evidencia de que revisas la seguridad de tu software y de que actúas sobre lo que aparece, no solo de que lo dices.
¿Hablamos?
Cuéntanos en qué está construido tu software y qué quieres asegurar, y te proponemos cómo auditar tu código y dejarlo más seguro desde dentro.
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